Dios sí cumple antojos.

Era domingo alrededor de las cinco de la tarde cuando iba manejando y, de la nada, me invadió un antojo indescriptible por una gorda de horno. Fue tan fuerte que ya podía sentir el grano en mi lengua por el antojo. Ok, ok, tal vez estoy exagerando, todavía no había grano, pero el antojo sí era extremo; era tan grande que lo comenté con mi esposa y una prima que nos acompañaba en ese momento. Solo se rieron de mí y me dijeron que me concentrara en manejar, nos dirigíamos a la casa de una familia que teníamos poco tiempo de conocer.

Estábamos despidiéndonos de la familia, cuando la mamá nos dijo – Esperen, pasen al comedor, queremos compartir algo con ustedes – Ya sentados en el comedor volteé a ver a la mamá de la casa salir de la cocina, y ¡voilà!, mis ojos se iluminaron, los cielos se abrieron, la señora se acercaba con tremendo refractario lleno de gordas de horno. Obviamente mi esposa y mi prima me voltearon a ver con una mirada de sorpresa, les presté poca atención, ya que seguía extasiado con la visión de mi gorda de horno.

Durante las siguientes semanas tuve varias experiencias similares; hubo mole, enchiladas potosinas, gorditas, jugos, pasteles, pollo asado, etc. Una larga lista de antojos que todavía recuerdo y de hecho sigo con esos kilos demás. Y lo mejor, todo llegaba sin pedirlo. Llegamos al punto en que mi esposa me dijo – Ya déjate de antojos –

Esa temporada me sirvió mucho, aprendí que Dios se ocupa de las cosas que puedo pensar son triviales. Aprendí que Él está al pendiente de mí, de mis necesidades, preocupaciones y hasta de mis antojos. Por encima de todo, en esa temporada me sentí amado.

La biblia está llena de milagros y cosas muy espirituales, sin embargo, el primer milagro del Señor Jesús no fue sanar un paralítico, darle vista a un ciego, hacer oír a un sordo, o liberar a una persona endemoniada; para mi sorpresa, el primer milagro que el señor Jesús decidió hacer fue… – redoble de tambores – ¡convertir el agua en vino en una boda! Yey, que siga la fiesta!!!

No sé cómo Dios tratará contigo, no te puedo asegurar que tendrás una temporada donde todos tus antojos de comida serán satisfechos aún sin decírselos a nadie, pero de lo que sí estoy seguro es que Dios quiere estar involucrado en todos los aspectos de tu vida, aún en los que consideras pequeños e insignificantes, o aquellos en los que consideras que Dios no tiene nada que ver.

Este lunes te invito a que le des a Dios la oportunidad de involucrarse en las trivialidades de tu vida, te aseguro que te sorprenderá.

Feliz lunes.

4 Comentarios

  1. Avatar de Rene Solis Rene Solis dice:

    Creo que es importante recordar y reconocer que Dios quiere estar en cada detalle de nuestras vidas, aún en las cosas pequeñas. Yo he estado en temporadas donde Dios me consiente mucho y en otras en las cuales me he llegado a cansar de pedir una y otra vez y no hay respuesta. Al menos no la que yo esperaba. Pero mientas más camino con Jesús puedo verlo como un Dios mas personal que presta atención a cada uno de mis pensamientos, deseos, y necesidades.

    Me hizo reír mucho la parte donde comentas como Jesús convirtió en agua en vino y que siga la fiesta. Sin duda alguna mis mejores mementos en la vida han sido a su lado.

    Me gusta

  2. Avatar de Maira Maira dice:

    Dios es maravilloso, y nadie en este mundo puede conocer las profundidades de mis pensamientos, pero solo Él puede satisfacer cada uno de ellos.

    Me gusta

  3. Avatar de Oscar Javier Vazquez Ibarra Oscar Javier Vazquez Ibarra dice:

    La mayoría del tiempo no nos damos cuenta de que Dios está al tanto de lo que pensamos o hablamos, que maravilloso Dios tenemos aún en los detalles más pequeños nos muestra su amor y bondad, gracias papi por están atento de esos momentos que transforman nuestra vida, gracias Jesús por ser ese amigo que está listo para suplir toda necesidad.

    Me gusta

  4. Avatar de Martha Martha dice:

    Que felicidad, que Dios se ocupa de las cosas insignificantes para mostrarnos que somos amados. Gracias por compartir

    Me gusta

Replica a Oscar Javier Vazquez Ibarra Cancelar respuesta