Sacó un 3 en Matemáticas y un 2 en Inglés – Fueron las palabras que cimbraron mi orgullo de papá cuervo. La encargada de dar tan mala noticia, fue la maestra que realizó el examen diagnóstico para que mi hija ingresara a segundo año de primaria en una nueva escuela. Mi sorpresa fue enorme, eran las materias en las que mi hija tenía un mejor desempeño, sumaba 2+2 más rápido que yo, y además, sabía el “pollito chicken” a la perfección.
Ante mi incredulidad, pedí pruebas – ¿podría por favor mostrarme el examen? Oh sorpresa, estaba bien calificado. Mi autoestima paterna terminó de desmoronarse, efectivamente, había sacado 3 en Matemáticas y 2 en Inglés. ¿Cuál fue la razón?, la pequeña tuvo la excelente idea de responder casi la totalidad de las preguntas con frases como: “no recuerdo”, “no me lo enseñaron” y, “ya se me olvidó”.
Su lógica fue muy sencilla, no quería ir a esa escuela, así que dedujo que al obtener malas calificaciones no la aceptarían y su problema estaba resuelto.
¿Alguna vez te has encontrado en una posición similar, donde no quieres hacer algo que sabes que de todas formas vas a hacer? Te quieres quedar dormido cinco minutos más, quieres posponer esa plática incómoda con alguien, quieres comerte esa deliciosa dona en lugar de la ensalada, quieres ver un capítulo más de la serie de Netflix en lugar de hacer ejercicio. ¿Te ha pasado?
Sabes, Jesús te entiende, vivió lo mismo, aunque en algo un poquitito más trascendente. Jesús no quería ir a la cruz. A pesar de que esa fue la razón de su venida, cuando llegó el momento no quería hacerlo. Era tal su desacuerdo que le insistió al Padre que le evitara ese momento, tres veces oró (Mateo 26:44) para no sufrir esa muerte. Su angustia era tal que llegó a sudar gotas de sangre (Lucas 22:44). Ese nivel de estrés le veníamos manejando.
Sin embargo, Jesús optó por hacer la voluntad de Dios, y con ello aseguró nuestro bienestar eterno. No lo postergó, no eligió la opción fácil y cómoda, eligió cumplir su propósito aunque fuera el camino difícil, Él sabía que mi eternidad dependía de Él.
Este lunes te invito a que reflexiones sobre el propósito que Dios tiene para tu vida. Te aseguro que no solo es transformar oxígeno en CO2 durante 80 años y luego ir al cielo. No te preocupes, tampoco es salvar al mundo, eso ya lo hizo él; pero sí hay algo específico que Dios ha diseñado para que tú hagas. Tal vez es momento de iniciar ese proyecto, de inscribirte a ese diplomado, de pedirle matrimonio ❤️, de abrir tu negocio, etc. Y aunque no lo creas, si es lo que Dios tiene para ti, tendrá repercusiones eternas. Asegúrate de cumplirlo, por difícil que parezca.
Tres semanas de una aburrida regularización después, mi hija fue aceptada en la escuela. No funcionó el plan de hacerle al tonto, a nosotros tampoco nos funcionará, así que a cumplir con nuestro propósito.
Feliz lunes.
p.d. Si te gustó compártelo, y si no, pues con más razón. 😬

Excelente!
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