Toc, toc.

Ring, ring, ring, escuché entre sueños un timbre, y como no era mi alarma, traté de no prestarle mayor atención e intenté seguir durmiendo; a final de cuentas era una fría mañana de invierno y quería aprovechar al máximo el tiempo que tenía para dormir antes de levantarme para ir a trabajar.

Desafortunadamente el timbre del vecino siguió sonando, los minutos transcurrían y con ellos aumentaba la intensidad del timbre, y ya hasta comenzaban a golpear el portón. Empezaba molestarme, pero al ver el reloj me dí cuenta que ya era hora de levantarme, así que en lugar de seguir enojado comencé a divertirme pensando en el pleito que se iba a armar cuando por fin le abrieran la puerta al vecino, y supuse que era el vecino porque después de 15 minutos tocando es obvio que vives en esa casa y sabes que hay alguien ahí para abrirte. No hay otra explicación para llegar a tirar un portón a las 6:30 a.m. Era seguro, alguien se iba a llevar un muy buen regaño.

Por fin me levanté mientras seguía escuchando la sinfonía de timbrazos y golpes de portón, ví la luz del baño encendida así que le dije a mi esposa en tono de broma -ahora sí cacharon a la vecina con otro y por eso no abre. 🤣 Pero no me respondió, así que toqué y me dí cuenta que el baño estaba vacío; las luces de la planta baja estaban encendidas, así que supuse que estaba abajo y me dirigí a contarle mi chiste, cuando de repente, un escalofrío recorrió mi cuerpo, los golpes se escucharon con demasiada claridad, no eran en el portón de mi vecino, ¡eran en mi puerta de la entrada! 😳

No sabía que pasaba, me apresuré a bajar, busqué a mi esposa en la cocina, en el patio, en el baño y nada. Cuando por fin me armé de valor, miré por la cortina de la ventana del frente, y ahí estaba, toda bonita y congelada, con su bata de dormir y sus chanclitas veraniegas, era mi esposa quien estaba por tirar nuestra puerta. Abrí la puerta, y mientras me carcajeaba por lo irónico de la situación, no pude más que decirle -pensé que tocaban en la casa del vecino. Había salido a tirar la basura y la puerta se cerró tras de ella, fue graciosísimo, obvio ella lo ve muy diferente.

Por cierto, hay alguien tocando en tu puerta, y no es broma, en la biblia Jesús dice: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.” Apocalipsis 3:20. Jesús quiere entrar a tu vida y establecer una relación de amistad, y si mi esposa esperó e insistió hasta que le abrí, imagínate lo persistente que Jesús puede ser, ¿le vas a abrir o lo vas a dejar ahí tocando “en la puerta del vecino”?

Feliz lunes.

2 Comentarios

  1. Avatar de Rene Solis Rene Solis dice:

    Me intriga saber que sucedió una ves que tu esposa entró a casa?

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    1. Avatar de Gerson Gerson dice:

      Seguramente fue algo como: “perdona que te desperté mi amor”, jajaja.

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