“Era el esposo más adorable que cualquier mujer pudiera desear; era guapo, sensible, trabajador, detallista y un gran conversador. Siempre tenía un detalle que me hacía recordar por qué lo había elegido como mi pareja.”
“Fue el mejor papá del mundo; era divertido, y era… divertido, y también era… divertido.”
“Fue el mejor hijo; era muy… ” (aquí sí de plano ni un falso cumplido se me ocurrió).
“El mejor blogger que jamás haya existido, sus millones de lectores están devastados por su partida.”
“Será extrañado en la lista de millonarios de Forbes”
Son algunas de las frases que quisiera se digan de mí cuando muera; porque irremediablemente todos vamos a morir, hasta la última vez que revisé las estadísticas, las posibilidades de morir siguen siendo muy altas, 99.9999%, solo Enoc y Elías pudieron evitar a la huesuda, si no me crees, puedes revisar ese dato en la biblia.
Siendo realistas tal vez no llegue al listado de los millonarios de Forbes, o mi grupo de lectores sigan siendo mis cinco tías y tres primos, pero si puedo lograr que al menos las tres primeras frases que mencioné al inicio sean dichas en mi funeral, estaré más que satisfecho con mi existencia, significa que cumplí con excelencia con mi rol de esposo, hijo y padre. Significa que, gracias a Dios, habré llevado una vida capaz de influir en las personas más cercanas a mi, mi familia. Esa es una recompensa invaluable, habla de una vida que marca diferencia.
En nuestra sociedad esos objetivos han pasado a segundo plano, no son tan valorados como el hecho de alcanzar fama, reconocimiento profesional, grandes fortunas, y muchas otras cosas similares. Y no hay nada de malo con lograr esos objetivos, si el municipio le quiere poner mi nombre a la avenida principal, adelante; sin embargo, el problema es cuando invertimos nuestras vidas en cosas que serán irrelevantes una vez que no estemos, y peor aún, que no dejan un impacto en la vida de quienes los rodean.
Hoy falta un día menos para el día de tu muerte, y no es fatalismo, es una regla inalterable de la vida; así que la pregunta cobra cada vez mayor relevancia, ¿qué se va a decir de ti cuando ya no estés? Por irónico que parezca, este día de muertos te invito a que medites en cómo quieres vivir; y me atreveré a darte un consejo que no me pediste, no inviertas tu vida en cosas materiales, invierte tu vida en las personas, porque esa es la única manera de que tu vida tenga eco en la eternidad.
Feliz lunes.

Como que se murio si me debia!!🤭
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