Mateo

Hola. Me llamo Mateo. Tengo cinco meses, tres semanas y dos días. Sí, sé contar. No me subestimes, en mi cabeza hay mucho más que un lindo gorrito. Esta es la historia de cómo mis padres me traicionaron con una sonrisa en la cara. 😮

Todo comenzó como un día normal. Mamá me puso mi pañalero de dinosaurios (mi favorito, aunque todavía no sé qué es un dinosaurio, porque solo sé matemáticas y no paleontología). Papá me decía “¡Vamos de paseo, campeón!” y yo pensé: “Perfecto. Aire libre, gente que me dice lo bonito que soy, tal vez un jugo de leche materna en el parque, qué más se le puede pedir a la vida.” 😎

Subimos al coche. Pero algo no andaba bien, no tomamos la ruta del parque, no olía a pasto; olía a desinfectante y traición. Llegamos a un lugar frío con sillas de plástico y paredes blancas. “Realmente esto no es el parque”, pensé. Acto seguido, entró una señora de bata. Me sonrió con esos ojos de “todo va a estar bien” y le guiñó el ojo a mi mamá. Y en ese instante mi sentido arácnido se activó. Sí, los bebés tenemos sentido arácnido.

Mi instinto me gritó: “Mateo, huye. Rueda. Gira. Haz el giro ninja que practicamos en la cuna.” Pero papá me sujetaba como si fuera un peluche de campeonato, y lo peor, se aventó un Judas, me dio un beso mientras me dejaba sin escapatoria. 😂

Entonces la señora sacó el arma. Una aguja del tamaño de un cohete espacial. —Esto es rapidito —dijo. ¡Mentira! ¡Fue eterno! ¡El pinchazo vino con un líquido misterioso que ardió más que una rozadura!

Estuve a punto de gritar y llorar, pero el sentimiento de traición me dio la fuerza necesaria para mantenerme estoico. Y justo cuando pensaba que todo había terminado… ¡otra en la otra pierna! ¡UNA SECUELA!

Mamá me abrazó y me besó como si nada hubiese pasado, como si no hubiese sido cómplice. Papá me dijo “¡Valiente, mi campeón!” mientras yo lo miraba con cara de “¿valiente o víctima, papá?” 😤

Cuando eres padre o madre sabes que las vacunas no son ninguna traición, y mucho menos un tipo de tortura legal, son algo diseñado para protegerte durante tu crecimiento, una defensa que aumenta tus posibilidades de encarar la vida de manera saludable. Pero cuando eres bebé no lo entiendes así, solo lo ves como Mateo.

Lo mismo nos pasa en la vida, cuando enfrentamos dificultades nos podemos sentir como bebés traicionados por nuestro Padre (Dios), sentirnos víctimas de sus crueles designios, Pero nada más alejado de la realidad, porque sabemos que Dios obra en toda situación para el bien de los que lo aman.

Y no, con esto no espero darte claridad y entendimiento sobre el cáncer que estás atravesando, ese despido injustificado, la quiebra de tu negocio, ese divorcio; sino busco recordarte que, a final de cuentas, Dios usará eso para tu bien. Y tampoco esperes poder racionalizarlo, porque sería como tratar de explicarle a un bebé que la vacuna es para su bien. Ya tendrás toda una eternidad para que Dios te explique cómo obró para tu bien en todas las cosas que te ocurrieron; por ahora enfócate en ser como Mateo, un sobreviviente de vacunas. 😎

Feliz lunes.

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