Airbnb 🛏

Un día, Eliseo andaba de gira ministerial, recorriendo pueblos como si fuera influencer cristiano, predicando, orando y subiendo stories mentales. Cuando pasó por Sunem, una señora de buena posición —de esas que tienen cafetera automática y WiFi potente— lo vio y dijo: “Este hombre se ve decente, no como otros que solo piden ofrenda y se van”. Así que lo invitó a comer. Pero no cualquier comida: comida casera nivel “te voy a hacer olvidar el McDonald’s”. Eliseo quedó tan encantado que, desde ese día, cada vez que pasaba por ahí, llegaba directo a esa casa, sin avisar, ya se sentía como en casa.

Con el tiempo, la señora le dijo a su esposo: —Oye, amor, este profeta viene más que mi mamá en Navidad. Yo creo que sí es de Dios… mejor hagámosle su cuarto. Y así, en menos de lo que dices Popocatepetl, armaron un mini Airbnb espiritual en la azotea: camita, escritorio, silla incómoda para orar, lámpara y cero Netflix, porque santidad. 😂

Un día Eliseo llegó, se subió a su Airbnb celestial, y se dirigió a Guiezi, su asistente personal: —Llama a la señora, quiero hablar con ella. Guiezi, con la diligencia que caracteriza a todos los voluntarios, fue corriendo: —Señora, el profeta la manda llamar.

Cuando ella llegó, Eliseo le dijo por medio del asistente, porque así son los importantes:
—Dile que gracias por tanto cariño. ¿Quiere que le consiga palancas con el gobierno? ¿Un puesto? ¿Un contrato? ¿Un pase directo al cielo premium? Y ella respondió bien tranquila: —No, gracias. Yo estoy bien. Tengo paz, familia y chisme controlado. Y sin más, dejó al profeta en su Airbnb.

Eliseo se quedó pensando: —¿Y ahora qué le doy a esta mujer que ya tiene todo? Y Guiezi, que sí andaba metido en la vida ajena, dijo: —Pues… no tiene hijos… y se ve que su esposo ya anda tramitando su credencial del INAPAM. 🤣 —Ah! —dijo Eliseo—. Llámala otra vez.

Ella se quedó parada en la puerta, como cuando te llaman del banco y no sabes si es buena o mala noticia. Entonces Eliseo soltó la bomba: —El próximo año, para estas fechas, vas a estar cargando a tu bebé. La mujer casi se atraganta: —No, no, no, no juegue conmigo, profeta. No me ilusione. Ya me ilusioné una vez con una dieta y mire… Pero Eliseo no estaba bromeando. Pasó el tiempo. Y sí. Embarazo confirmado. Nueve meses después, pañales, desveladas, biberones y fotos con filtro.

Es sorprendente lo que ocurre cuando hacemos lugar para Dios; esta mujer fue intencional en crear un espacio para el hombre de Dios, y esa decisión le cambió la vida. Así que ya sabes, hay que ser intencionales en “crear espacio” para Dios, y no me refiero a que te pongas a hacer cuartos en la azotea, sino a que dejes espacio en tu agenda todos los días para que Dios pueda llegar y hacer algo en tu vida. 😉

Feliz lunes.

1 comentario

  1. Avatar de Martha Ibarra Martha Ibarra dice:

    gracias, por compartirnos el Dios en lunes, siempre lo esperamos con entusiasmo para ver qué gran idea nos vas a compartir

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