¿Alguna vez has convivido con alguien que, sin importar la situación, tiene que ser el primero en todo? Ya sabes, de esos que si les cuentas que te duele la cabeza, a ellos les duele más; o si dices que corriste un kilómetro, ellos corrieron cinco y además cargando un garrafón. 😒Pues resulta que en el equipo de los doce discípulos también teníamos a un integrante así, y no era otro que el mismísimo apóstol Juan.
Para ponerte en contexto, la escena es de las más dramáticas de la historia. Jesús acaba de resucitar, María Magdalena llega corriendo a avisar que el sepulcro está vacío y, por supuesto, Pedro y Juan salen disparados a ver qué está pasando. Cualquier otro autor se habría enfocado en la teología de la resurrección o en el asombro del momento, pero Juan, al escribir su evangelio, decidió que era vital que el mundo entero supiera un dato técnico fundamental: él corre más rápido que Pedro. 😂
Juan 20:4 dice literal: “Ambos fueron corriendo, pero como el otro discípulo corría más rápido que Pedro, llegó primero al sepulcro.” ¡PUM! En tu cara, Pedro. Me imagino a Juan, años después, escribiendo sus memorias y pensando: “No puedo dejar pasar este detalle, que quede constancia para la posteridad de que le gané la carrerita”. 🤦🏻♂️
Lo que más me divierte es que Dios, en su infinita sabiduría y sentido del humor, permitió que ese comentario de “yo llegué primero” se quedara en el canon bíblico. Esto nos dice algo increíble sobre cómo nos ve Dios: Él respeta nuestra personalidad, con todo y nuestros pequeños brotes de egolatría o competitividad. A veces pensamos que para acercarnos a Dios debemos ser seres solemnes y aburridos, casi de mármol, pero la Biblia nos muestra a gente real, con sus mañas y sus ganas de presumir un poquito.
Al final del día, Dios no busca robots, sino hijos con quienes disfrutar la vida. Si Juan era un poquito presumido con su velocidad, Dios no lo regañó; al contrario, dejó que su “¡Te gané!” resonara por dos mil años. Así que la próxima vez que te sientas “demasiado humano” para Dios, recuerda que Él se deleita en quién eres, incluso en esos detalles que te hacen ser tú. 😎
Feliz lunes.
