Dudas 🤔

La semana pasada platicamos sobre cómo Juan, en un brote de egolatría nivel “influencer de Jerusalén”, no pudo evitar dejar constancia en la Biblia de que corre más rápido que Pedro. Pero hoy vamos a subirle el volumen al drama de la resurrección, porque resulta que en el equipo de “los doce menos Judas” no todo era “viva la alegría” y #JesusIsBack.

Me topé con una escena en Mateo 28:17 muy surreal. Los discípulos están en el monte que Jesús les indicó. De pronto, ¡PUM!, aparece Jesús resucitado. ¿Cuál sería la reacción lógica? Yo me imagino a todos haciendo una coreografía de alabanza digna de un musical de Broadway. Y la Biblia dice que, efectivamente, al verlo, le adoraron… peeeero, algunos dudaban. 😱

¡¿Qué?! ¿Tienes al Creador del universo frente a ti, después de que le aplicaron la de “colgar los tenis” de la manera más pública y traumática posible, y todavía estás en modo escéptico? 🤯 Y ya no estamos hablando solo de Tomás, dice “algunos”, así que ya había varios que se habían unido al club. Me imagino a Jesús viéndolos y pensando: “¿En serio, muchachos? ¿Tengo que sacar un conejo del sombrero para que se la crean?”. Es como si después de que te ganaste el premio mayor de la lotería y tuvieras el cheque gigante en la mano, todavía preguntaras si es de verdad o si es una broma de “Cámara Escondida”.

Lo que más me vuela la cabeza es que esa frase de “pero algunos dudaban” se quedó en el texto. Mateo no intentó editarla para que los discípulos se vieran más “espirituales premium” o para que no los quemaran en redes sociales. Al parecer, en el mismo instante en que estaban adorando, sus cerebros procesaban un error 404: “Dato no encontrado: la gente muerta no suele dar discursos en montañas”.

Eran multitarea: tenían un pie en la adoración y el otro en la duda existencial. 😁 Y eso me da un alivio tremendo. 😮‍💨 Porque a veces pensamos que para acercarnos a Dios tenemos que haber apagado el interruptor del sentido común y andar en un trance de fe ciega donde nada nos cuestiona.

Pero la realidad es que las dudas no son el enemigo de la fe, ni son una señal de que eres un “looser” espiritual. Al contrario, las dudas son el síntoma de que estás usando el cerebro que Dios te dio. Dios no nos hizo robots programados para decir “amén” a todo sin procesarlo; nos hizo seres con curiosidad y capacidad de análisis.

Tener dudas solo significa que tu fe es real y que estás intentando entender algo que, honestamente, vuela cualquier lógica humana. Así que, si hoy estás adorando pero tu hámster mental está corriendo en la ruedita preguntándose “¿esto será cierto?”, no te preocupes. Estás en buena compañía; los once que cambiaron el mundo también tuvieron sus momentos de “CSI de la fe”. 🧐

Feliz lunes.

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