Remontada ⚽️

En más de una ocasión he mencionado que soy fan de ver los deportes, me resulta muy entretenido y emocionante, particularmente los partidos de eliminación directa. Son muy divertidos, y más cuando alguno de los equipos va perdiendo y de repente comienza a reaccionar y se acerca en el marcador, la cosa se pone cardíaca, y si no me crees, pregúntale a algún americanista que conozcas. 🤣

Dejando las burlas a un lado, pasemos a platicar de un regreso que sí se concretó, el de Pedro. En las últimas semanas he platicado sobre la transparencia de la Biblia al registrar los sentimientos y las reacciones de los discípulos durante y después de la crucifixión. Fueron desde el miedo hasta la adoración, y Dios tuvo a bien dejar huella de todas y cada una de las acciones de sus discípulos para que pudiésemos constatar que eran seres humanos comunes y corrientes. Algunos más corrientes que comunes, pero así los escogió Dios. 😂

Honestamente, después de leer sobre sus dudas, fallas y negaciones, el escenario puede parecer desolador. Jesús les da la orden de ir y hacer discípulos. La verdad, yo no tendría muchas esperanzas en ese grupo.

Pero vaya sorpresa que me llevé al leer Hechos 2, tan solo 50 días después de que Pedro negara a Jesús por la acusación de una mucama empoderada, nos encontramos con un hombre totalmente diferente. Ahora se pone de pie y habla sobre Jesús frente a una multitud, y lo hace de tal forma que más de 3000 personas se unieron al club de fans de Jesús. Eso sí que es un gran regreso.

¿Cuál fue el secreto de ese gran regreso? ¿Determinación? ¿Fuerza de voluntad? No, la verdad es que no, no fue nada de eso. El gran regreso de Pedro no tuvo nada que ver con él; todo fue única y exclusivamente gracias a la obra de Dios en su vida. Jesús se encargó de restaurarlo en un brunch playero, y después el Espíritu Santo lo llenó de poder y determinación para convertirse en el líder de la Iglesia que Jesús eligió.

Este gran regreso me anima porque me doy cuenta de que no hay nada imposible para Dios. Como humanos, podemos cruzar líneas de las cuales ya no hay retorno, pero con Dios no es así; Él siempre es capaz de lograr un regreso épico y no por nuestros méritos o esfuerzos, sino solamente por su gracia. Así que ya sabes, si te sientes perdido e indigno de una nueva oportunidad, no te preocupes, tal vez Dios esté formando en ti al siguiente Pedro. 😎

Feliz lunes.

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