Tengo una confesión que hacer, y la verdad me cuesta trabajo, porque es algo que nunca me habría imaginado escribir para que los 13,546 lectores del blog se enteraran. Lo diré sin más preámbulos, vi el documental The Eras Tour y me convertí en un swiftie. 😮 Lo sé, lo sé, suena más a una crisis de mediana edad, que a algo genuino, pero no es así, realmente soy un swiftie. 😁 Con decirte que ahora hasta Travis me cae bien, aunque juegue en los Chiefs. 🤦🏻♂️
Dejemos algo en claro, no es que tuviera algo contra Taylor Swift o algo así, pero para mí todo era un grupo de chavitas sin que hacer que intercambiaban pulseras al ritmo de música pop y eso me representaba la misma emoción que una carrera de tortugas. 😬 Pero todo cambió cuando en casa decidieron que veríamos el documental sobre The Eras Tour. Al principio fui escéptico, pero me terminó enganchando por completo.
Y es que, como bien dicen, el amor comienza con el conocimiento y la familiaridad. Al ver el documental, me enteré de cosas que nunca había imaginado, como que Taylor repartió bonos entre todo el personal del tour. Y no hablo solo de los músicos y coristas, le repartió bono hasta a los conductores de los camiones que transportaban el escenario.
Lo más sorprendente fue el monto que repartió, fueron casi 200 millones de dólares, sí, hablamos de $4,000,000,000.00 M.N. Entre los datos que se filtraron estuvo el bono que les dieron a los conductores de los tráilers; cada uno recibió un bono de $100,000.00 USD. 🤯 Ya hasta estoy viendo los trámites necesarios para sacar mi licencia de chofer. 😁
Además de la generosidad en los bonos para el personal, algo que también me llamó la atención fue la actitud de Taylor con sus teloneros, coristas y bailarines: cero desplantes. La cosa va más allá; busca su desarrollo y realización. Para muestra, ahí tenemos a Sabrina Carpenter, que comenzó como telonera de Taylor y ahora ya es una estrella. La verdad, eso es algo super extraño en una industria tan egoísta como lo es el medio del espectáculo.
Esta experiencia me dejó pensando en lo fácil que es juzgar y descalificar lo que no conocemos. Me di cuenta de que mi falta de interés no era por la calidad de la música, sino por mi propia falta de cercanía. Es un principio que aplica a todas las áreas de nuestra existencia: es imposible amar lo que no conoces.
Y eso me pasa en mi relación con Dios, al no conocerlo, no lo amo, solo es un asunto meramente intelectual o académico, como alguien que lee un libro de pasta a pasta, pero nunca conoce al autor. Por eso, el apóstol Pablo oraba por los efesios para que crecieran en el conocimiento de Dios, pues resulta obvio que ese es el primer paso hacia una relación profunda. Muchas veces no amamos a Dios simplemente porque no lo conocemos a nivel personal.
Hoy te invito a buscar esa familiaridad. No te quedes con los datos curiosos o las opiniones de otros. Date la oportunidad de conocer a Dios en las cosas sencillas, en lo cotidiano, para que ese conocimiento se transforme en un amor real. 😎
Feliz lunes.
