Hoy en día las grandes empresas ya no compiten directamente por tu cartera, ahora compiten por tu atención. Se han convertido en especialistas para captar nuestra atención; diseñan apps como si fueran casinos digitales. Cada scroll infinito es una palanca de tragamonedas que espera darte un premio de dopamina en forma de meme.
Una de esas apps que exitosamente ha capturado mi atención es la de fotografías, esas presentaciones que genera con títulos como: “hace dos años”, “las hijas al correr de los años”, “videos de recuerdos”, etc., cumplen con su propósito y pueden hacer que me pase un buen rato viendo fotografías.
Lo que me consuela es que no soy el único en mi casa que es presa de esa app, también mi esposa e hijas son fans de ver las presentaciones. Y justamente estaban viendo una de esas presentaciones cuando mi hija menor hizo una expresión muy efusiva de “wow”. Fue tanta su sorpresa que me generó curiosidad y le pedí ver la foto.
Cuando voltearon el celular, me mostró una foto mía con mi esposa, uno de esos recuerdos de las vacaciones de hace algunos años. 🤷🏽♂️ Obviamente no creí que esa fuera la foto que le había generado tanta conmoción a mi hija. Al no ver la razón de su sorpresa, le pedí que me mostrara la foto que la había sorprendido.
Me respondió que esa era la foto. Definitivamente no entendí, así que inmediatamente le pregunté qué tenía de especial esa foto. Su respuesta me dejó frío: “Es que te veías muy joven” —dijo muy emocionada. 😠 Es por demás decir que me ofendí; me salió la doñita que llevo dentro y entré en modo drama. No podía creer que tuvieran la osadía de decir que me veía viejo, cuando en mi mente me sigo viendo como el de la foto, o aún mejor. 🤦🏻♂️
Pero ese es el problema: la imagen distorsionada que tengo de mí mismo. Y no solo a nivel de canas y arrugas, sino también en mi personalidad. Esa distorsión hace que mi comportamiento cambie; no actúo de acuerdo con cómo Dios me ve, sino de acuerdo con la imagen errónea que tengo de mí mismo.
La solución es fácil, solo tengo que preguntarle a alguien que tenga una visión clara y objetiva de mí, obviamente no será a mi hija. 😂 Ya hablando en serio, solo tengo que acercarme a Dios y pedirle que me examine, así como el rey David (quien, por cierto, no cantaba las mañanitas), lo escribió en uno de sus salmos: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.
Siguiendo este consejo podremos tener la certeza de que la respuesta será verdadera y libre de distorsiones. Así que ya sabes, antes de dejarte llevar por las emociones que te genera tu autopercipción, mejor pídele a Dios que te haga un check up completo. 😎
Feliz lunes.
