Incompleto ⚽️

¡Qué momento tan emocionante! Me imagino a todo el grupo de amigos, o a la familia entera, reunidos alrededor de la mesa con el álbum Panini del mundial, como si fuera el mapa de un tesoro. El ritual es casi sagrado: abrir el sobre con la esperanza a tope, ese subidón de dopamina que llega cuando crees que por fin aparecerá la estampa que te falta.

Pero, como ya lo dijo Murphy, si algo malo puede pasar, pasará. El desastre es total cuando, después de gastarte la quincena en sobres, te salen puras repetidas. 😂 Es frustrante, digno de una caricatura donde terminas como el coyote con tus planes marca “Acme”. Y lo peor es ese espacio vacío, ese número que parece burlarse de ti: la estampa “difícil”. Esa que todos buscan pero nadie tiene, la que hace que tu álbum se vea incompleto, como un rompecabezas al que le falta la pieza del centro. 😒

Ese es el momento en el que comienzan las medidas desesperadas: cargas tus estampas a todos lados con la esperanza de intercambiar por alguna de las que te faltan; vas a todas las reuniones para intercambiar estampas que se publican en las redes sociales; armas tus paquetes con hasta 20 estampas “normales” para cambiarlas por una de las “difíciles”. Pero todo resulta inútil, porque no hay nadie en su sano juicio que vaya a cambiar la estampa de Messi por toda la selección de Haití. 🤣

Esa sensación de vacío y frustración no se queda solo en el álbum. A veces, la vida misma se siente como un álbum al que le faltan las estampas más importantes. Nos miramos al espejo y, en lugar de ver la obra de arte que Dios creó, solo vemos los mil defectos que el mundo se encarga de recordarnos. Nos sentimos incompletos, como si nuestro “álbum” personal estuviera lleno de huecos: falta de paciencia, errores del pasado y, para acabarla de arruinar, tienes una suegra latosa. 🤦🏻‍♂️

En esos momentos de “cruda emocional”, donde nos preguntamos para qué seguimos intentando si parece que no avanzamos, es cuando necesitamos recordar una promesa que es más segura que cualquier pronóstico del mundial. Pablo lo escribió de una manera brillante; dijo: “Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo continuará hasta terminarlo“.

Dios no es como nosotros, que a veces dejamos los proyectos a medias o el álbum olvidado en un cajón porque nos faltaron las “difíciles”. Él es el autor y quien termina la obra. No importa si hoy te sientes como un “refrito” de malas decisiones o si crees que tu vida está en una “pausa” indefinida. Dios no se anda con medias tintas; cuando Él interviene, lo hace de la única forma en que sabe hacerlo: “nivel Dios”.

Hoy te invito a que te relajes por esos espacios vacíos en tu vida. Tal vez hoy te sientes incompleto, pero recuerda que estás en las manos del mejor Artista, quien prometió que no se dará por vencido contigo hasta que la obra esté terminada. Tu álbum personal va a quedar completo, no por tu esfuerzo de conseguir las estampas, sino por la fidelidad de Aquel que ya pagó el precio por ti. 😎

Feliz lunes.

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