Acento Mundialista

¿Conoces a alguien que sea propenso a adoptar el acento de los lugares que visita? Sí, como esas gentes que se van tres días a España y se tardan seis meses en perder el acento tipo Manolo y Venancio. 😁 O cuando hay menos presupuesto y solo vas de vacaciones a Chihuahua y regresas diciendo Shihuahua y pidiendo winis. 🤦🏻‍♂️

Es increíble lo rápido que se nos pega el ambiente. Bastan unas cuantas horas en un lugar para que el cerebro entre en “modo camaleón” y termines hablando como si hubieras nacido ahí. Pero, ¿te has fijado que eso no solo pasa con el acento? También pasa con las mañas, las actitudes y, si te descuidas, hasta con la personalidad. Ves un partido del mundial y, en cuanto termina la transmisión, te sales con tu balón a sacar al Messi que llevas dentro. 😒

El otro día me encontré en la Biblia una historia que ejemplifica a la perfección esos casos cuando se nota con quién te juntas, pero a un nivel mucho más profundo. Se trata ni más ni menos que de los apóstoles Pedro y Juan; Pete y Johnny, pa’ los cuates.

Resulta que Pete y Johnny andaban alborotando al pueblo, ya sabes, con esas cosas que Jesús había puesto de moda, eso de sanar enfermos y predicar con una seguridad que ya la quisiera cualquier conferencista de TED Talks. 😎 Obviamente, los líderes religiosos y toda la crema y nata de la ortodoxia empezaron a tener síntomas de esa enfermedad que sufren todos los wannabes, la envidia. 😬

Ni tardos ni perezosos, estos profesionales de la religión mandaron arrestar a los muchachos y los pusieron en el banquillo de los acusados para interrogarlos. Me los imagino con su actitud de suegro recibiendo por primera vez en la casa al novio de su princesa, barriéndolos de arriba abajo con cara de fuchi, y preguntándoles cuáles eran sus intenciones con su hija. 😨

Los religiosos esperaban ver a dos pescadores temblando de miedo, pidiendo perdón y tartamudeando con voz de adolescente intimidado. Pero oh sorpresa. Pete, lleno del Espíritu Santo, se aventó un discurso tan elocuente, firme y puntual que dejó a todo el concilio con el ojo cuadrado y la boca abierta con su respectivo chorrito de baba en la comisura.

Y aquí viene mi parte favorita del chisme. Dice el texto que, al ver la osadía de Pete y Johnny, y sabiendo que eran hombres “sin letras e ignorantes” (manera muy elegante y sutil de la Biblia para decir que no tenían ni la primaria terminada), se quedaron estupefactos. No les cuadraba la matemática: ¿Cómo dos tipos que todavía tenían tufo a pescado y que claramente no habían pisado una universidad tenían semejante elocuencia?

La respuesta les cayó como balde de agua fría, un verdadero momento Eureka para los religiosos. El pasaje dice que, al final, reconocieron que habían estado con Jesús. A Pete y Johnny no se les había pegado un acento payaso de tres días de vacaciones; se les había pegado el carácter de Jesús al caminar con Él. Se les notaba a leguas con quién pasaban su tiempo.

Obviamente, la invitación es lógica: no te juntes con tu suegra porque se te pega lo mala onda. 🤣 No es cierto, la invitación es que pasemos tiempo con Jesús, al grado de que la gente llegue a ver en nosotros el amor de Dios.

Feliz lunes.

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