¿Inteligencia? 🤔

Pedrito es un chico poseedor de un intelecto que se mantiene en un estricto estado de ahorro de energía, y además tiene una admirable capacidad de no dejarse abrumar por los datos, todo esto a un ritmo de aprendizaje extremadamente relajado. Es una persona bendecida con una mente completamente libre de complejidad. Viste qué manera tan elegante de decir que Pedrito es un niño muy burro, de esos que nada más no rebuznan porque no se saben la tonada, pero burro en serio, burro con p de… Pedrito. 😂

Ya que conocemos a nuestro protagonista de la historia, procedamos a lo realmente importante. Resulta que Pedrito ganó un concurso para ir de viaje a la premiación del hombre más inteligente del mundo, una de esas cosas que hacen para motivar a los chicos a que le echen ganas a la escuela. Resulta que el premio fue obtenido por un mexicano brillante, a quien por cuestiones de privacidad llamaremos “Gerson”  —ya sé que tal premio no existe, y que un mexicano lo gane suena totalmente inverosímil, pero es mi historia y se acabó—.  😁

Volviendo al tema, era un viaje a todo lujo en un avión privado. Era una cosa tan pro que, en lugar de azafatas, el avión tenía robots humanoides para atender cualquier petición de los tripulantes. 😮 El único humano, además de los pasajeros, era el piloto.

La cosa iba de pelos, todo era miel sobre hojuelas, hasta que sintieron una turbulencia que tiró las botanas y el refresco que degustaban. Instantes después, salió el piloto, y con voz entrecortada dijo: “Nos vamos a estrellar”. 😱Pepito y Gerson se voltearon a ver con preocupación, y eso que no habían escuchado las realmente malas noticias, cuando por fin el piloto recuperó la calma, les dijo: “Solo hay dos paracaídas disponibles”. 😥

En menos de lo que dices Popocatépetl, Gerson comenzó con una perorata para justificar por qué debía ser uno de los elegidos para usar un paracaídas; argumentó cosas como que curaría el cáncer o sería él quien encontraría la solución para acabar con el hambre en el mundo. Acto seguido, tomó un paracaídas y se lanzó por la salida de emergencia del jet.

El piloto volteó a ver a Pedrito y, en un acto de total heroísmo, le dijo: “Chico, yo he tenido una buena vida, he tenido más de lo que merezco, así que toma tú el paracaídas y sálvate”. Pedrito lo miró con mucha tranquilidad y le dijo: “Gracias, señor, pero no tiene que morir; el hombre “más inteligente del mundo” acaba de saltar con mi mochila”. 🤣

Esto nos ocurre muy a menudo, creemos que “merecemos” las cosas y actuamos en consecuencia. Pero recuerda que con Dios las cosas son por gracia, no por méritos. Así que cuando las cosas se pongan complicadas, relájate, no te apresures a defender “tus cosas” o a justificar “tu lugar”; mejor espera en Dios y confía en que Él hará lo correcto, porque de lo contrario terminarás saltando con una mochila.


Feliz lunes.

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